Esta prédica es del archivo histórico de Centro de Fe y Esperanza, grabada el 7 de enero de 1998. El Pastor Modesto Castañeda aborda un tema profético denso, a partir de 2 Tesalonicenses 2: quién es “el hombre de pecado”, también llamado el hijo de perdición, y en qué orden ocurrirán los eventos que describe el apóstol Pablo antes de su manifestación.
Resumen: A partir de 2 Tesalonicenses 2, el Pastor Modesto Castañeda explica el orden de los eventos proféticos: primero el arrebatamiento de la iglesia, con los muertos en Cristo resucitando primero y los creyentes vivos siendo transformados en un abrir y cerrar de ojos (1 Tesalonicenses 4, 1 Corintios 15). Identifica al Espíritu Santo como aquello que hoy detiene la manifestación plena del mal, y explica que su remoción de la tierra ocurrirá junto con ese arrebatamiento. Describe dos eventos que siguen en el cielo —las bodas del Cordero y el tribunal de Cristo, este último de recompensa y no de condenación— y advierte sobre los cálculos de fechas proféticas y sobre lo que llama apostasía. Cierra invitando a leer Daniel 7 y Apocalipsis 13 antes de continuar el estudio la semana siguiente.

Un tema que el propio Pablo pide no tomar a la ligera
El pastor leyó el capítulo completo de 2 Tesalonicenses 2, donde Pablo pide a la iglesia que no se deje mover fácilmente de su modo de pensar respecto a la venida del Señor, ni por rumores, ni por cartas atribuidas a él mismo.
“Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar… porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.” — 2 Tesalonicenses 2:2-3
De ahí el pastor organizó el mensaje alrededor de una pregunta práctica: ¿en qué orden va a pasar todo esto?
Primero, el arrebatamiento de la iglesia
Explicó que lo primero en suceder es el rapto o arrebatamiento: los muertos en Cristo resucitan primero, y luego los creyentes que siguen con vida son transformados y llevados junto con ellos, en un instante.
“El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire.” — 1 Tesalonicenses 4:16-17
Para ilustrar la instantaneidad del evento, usó una imagen sencilla: un imán colocado sobre una bandeja de alfileres los atrae a todos de inmediato, sin importar la distancia. Así, dijo, será el llamado de Cristo sobre su iglesia.
Qué detiene al hombre de pecado
El pastor identificó lo que 2 Tesalonicenses 2:6-7 llama “lo que detiene”: el Espíritu Santo, presente en la iglesia desde el día de Pentecostés. Mientras la iglesia esté en la tierra, explicó, el Espíritu Santo limita la manifestación plena del mal a través de las oraciones e intercesión de los creyentes. Cuando la iglesia sea arrebatada, esa contención se retira junto con ella.
Para hacerlo concreto, contó la historia de un locutor de radio y televisión cuya madre, cristiana fiel, oró por él durante años mientras él se mantenía distante de la fe. Después de perder su dinero, su hogar y quedar aislado, la llamó una noche sintiéndose completamente solo y le pidió que lo llevara a la iglesia. Terminó convirtiéndose y sirviendo activamente. El pastor lo presentó como evidencia de que las oraciones sostenidas de un creyente tienen un efecto real, aunque tome años verlo.
Dos eventos en el cielo: bodas y recompensa

Después del arrebatamiento, el pastor describió dos eventos. El primero, las bodas del Cordero: una gran cena con un lugar reservado para cada creyente, que conectó directamente con el bautismo y la comunión practicados en esta vida — invitó a quienes aún no se habían bautizado a hacerlo, ya que será demasiado tarde para prepararse una vez ocurra el arrebatamiento.
El segundo, el tribunal de Cristo, donde cada creyente rendirá cuentas de su servicio. Fue enfático en aclarar que no se trata de un juicio de condenación —quien fue arrebatado ya tiene una naturaleza celestial— sino de una premiación conforme a los talentos que cada quien puso a trabajar: servir en la escuela dominical, en la sala cuna, en la intercesión, como diácono acomodando sillas. Ninguno de esos servicios, dijo, queda sin recompensa.
La gran tribulación y la segunda venida
El pastor distinguió con cuidado el arrebatamiento de la segunda venida de Cristo. En el arrebatamiento, explicó, Cristo no toca la tierra: se queda en las nubes, y es el Espíritu Santo quien lleva a la iglesia a su encuentro. Después de eso vendrán siete años de tribulación, durante los cuales el anticristo actuará abiertamente en la política, la economía y la religión a nivel mundial. Solo entonces ocurre la segunda venida propiamente dicha, cuando Cristo regresa a la tierra a establecer su reino.
Advirtió contra quienes calculan fechas exactas para estos eventos —mencionó cálculos basados en la fundación del estado de Israel en 1948 más una generación— insistiendo en que ni el día ni la hora se pueden saber, solo reconocer las señales.
Una advertencia sobre la apostasía
El pastor dedicó un espacio a distinguir entre descarriarse (alejarse temporalmente de la fe, hacia el mundo o el pecado) y apostatar (abandonar la fe cristiana por otra religión o doctrina). Segun él, es más fácil para alguien que se descarrió reincorporarse a su relación con Dios, que para alguien que, conociendo la verdad, la cambió por completo por otra cosa y se afianzó en ella.
Describió al anticristo como una especie de parodia satánica de la encarnación de Cristo, que surgiría de lo que llamó una “iglesia mundial”: un movimiento que mezcla doctrinas de distintas tradiciones religiosas sin una postura de fe definida. Cerró remitiendo a Daniel 7 y Apocalipsis 13 para quienes quisieran profundizar antes de la continuación del estudio.
Preguntas frecuentes sobre este sermón
¿Quién es “el hombre de pecado” según 2 Tesalonicenses?
También llamado el hijo de perdición o el anticristo, es la figura que Pablo describe como quien se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios, y cuya manifestación plena, según la prédica, ocurrirá después del arrebatamiento de la iglesia.
¿Qué orden de eventos describe esta prédica antes de la segunda venida de Cristo?
Primero el arrebatamiento de la iglesia, luego siete años de tribulación con el anticristo actuando abiertamente, y solo después la segunda venida de Cristo a la tierra para establecer su reino.
¿Qué es lo que detiene hoy la manifestación del anticristo?
Según la prédica, el Espíritu Santo, presente en la iglesia desde Pentecostés, limita la manifestación plena del mal a través de la oración e intercesión de los creyentes, hasta que la iglesia sea arrebatada.
¿Qué son las bodas del Cordero y el tribunal de Cristo?
Dos eventos que la prédica ubica en el cielo tras el arrebatamiento: las bodas del Cordero, una gran cena de celebración, y el tribunal de Cristo, donde cada creyente recibe recompensa según su servicio —no un juicio de condenación.
¿Qué diferencia hace la prédica entre descarriarse y apostatar?
Descarriarse es alejarse temporalmente de la fe hacia el mundo o el pecado; apostatar es abandonar la fe cristiana por otra doctrina distinta. Segun el pastor, es más difícil regresar después de lo segundo que después de lo primero.
Esta es una de las prédicas de archivo del Pastor Modesto Castañeda, fundador de Centro de Fe y Esperanza. Te invitamos a conocer la iglesia que él fundó — planea tu visita — y a descubrir más prédicas de este archivo en cfecali.com.