Esta prédica es del archivo histórico de Centro de Fe y Esperanza, grabada el 4 de febrero de 2001. El Pastor Modesto Castañeda desarrolla un tema que atraviesa varias historias bíblicas distintas: el mismo obstáculo que parece destruir a alguien puede terminar siendo la oportunidad más grande de su vida — y el poder de la palabra hablada tiene mucho que ver con cuál de las dos cosas termina pasando.
Resumen: A partir de Lucas 7 (el centurión que le pide a Jesús “solamente di la palabra”), Jueces 14 (el león que atacó a Sansón y terminó dando miel) y 1 Samuel 17 (David frente al gigante Goliat), el Pastor Modesto Castañeda explica que un mismo obstáculo puede ser la ruina de alguien o la oportunidad de ver a Dios actuar, dependiendo de qué se cree y qué se declara con la boca. Cierra con una advertencia central: ninguna palabra de fe tiene efecto si hay falta de perdon, porque una persona atada por el rencor no puede desatar nada en la vida de nadie más.

“Solamente di la palabra”
El pastor abrió en Lucas 7, con la historia del centurión romano cuyo siervo estaba a punto de morir. A pesar de ser un hombre de autoridad militar y de haber financiado una sinagoga para los judíos, cuando Jesús se acercó a su casa el centurión envió un mensaje sorprendente.
“Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo… pero di la palabra, y mi criado será sano.” — Lucas 7:6-7
Jesús se maravilló de esa fe. El pastor se detuvo en el detalle: un hombre acostumbrado a dar órdenes militares y ser obedecido de inmediato reconoció que la autoridad de la palabra de Jesús operaba de la misma forma. No hacía falta que Jesús tocara al enfermo. Bastaba con que dijera la palabra.
Del devorador salió comida
La segunda historia fue la de Sansón, en Jueces 14. Un león joven ataca a Sansón en pleno campo, y por el poder de Dios, Sansón lo despedaza. Más tarde, al pasar por el mismo lugar, encuentra que un enjambre de abejas hizo miel dentro del cadáver del león — y él mismo comió de esa miel y le dio a sus padres.

“Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura.” — Jueces 14:14
El pastor explicó la adívina de Sansón con una pregunta directa: si un león se escapara ahora mismo de un zoológico cercano, ¿qué haría la mayoría de la gente? Correr, esconderse, gritar advertencias. Eso es lo natural frente a un león hambriento. Pero lo que para cualquiera habría sido una tragedia, para Sansón se convirtió en alimento. El león, dijo el pastor, no representa solo el sufrimiento: es también figura del diablo, que ruge a diario contra la familia, el hogar y el trabajo — y quien le cree a ese rugido termina huyendo, mientras que quien tiene la palabra de Dios en la boca puede convertir ese mismo ataque en victoria.
David, Goliat y desde dónde se mira el problema
La tercera historia fue la más extensa: David frente al gigante Goliat, en 1 Samuel 17. El pastor tomó tiempo para describir la magnitud real del gigante — casi tres metros de estatura, casco y armadura de bronce, una jabalina de más de 50 kilos a su espalda— y cómo todo el ejército de Israel quedó temblando durante 40 días sin atreverse a enfrentarlo.
El punto central del mensaje estuvo aquí: la diferencia entre David y el resto de Israel no fue el tamaño del gigante, sino desde dónde cada quien miraba el problema.
“Si ves el problema de abajo hacia arriba, qué problema tan grande. Pero si ves el problema desde arriba, con Dios, dirás: qué Dios tan grande.” — (parafraseado de la prédica)
David recordó que ese mismo Dios lo había ayudado ya, en su adolescencia, a enfrentar leones y osos mientras cuidaba ovejas. Con esa misma confianza, y con una honda y una piedra, David venció al gigante que todo un ejército no se atrevía a enfrentar.
El verdadero gigante: la falta de perdón
El pastor cerró el mensaje llevando la enseñanza a un terreno mucho más personal. Citó la autoridad de Jesús sobre la higuera, los demonios, la tormenta y la lepra como evidencia de que la palabra dicha con fe tiene poder real. Pero advirtió que ese poder se detiene por completo si hay falta de perdón.

Explicó la idea con una imagen sencilla: una persona encadenada no puede soltar a otra persona encadenada. Si el corazón de alguien sigue atado por el rencor hacia quien lo ofendió —un cónyuge, un pastor, un familiar— esa misma persona no podrá ver el fluir de los milagros que pide, sin importar cuántas veces declare “quítate” a la montaña que tiene enfrente.
Para el pastor, el gigante más grande que muchos enfrentan hoy no es la enfermedad ni la escasez, sino la decisión de perdonar a alguien específico. El mensaje cerró con un llamado directo al altar para quienes reconocieran tener esa cadena todavía sin soltar.
Preguntas frecuentes sobre este sermón
¿Qué significa “di la palabra” en la historia del centurión de Lucas 7?
Es el pedido que el centurión le hace a Jesús: que no hace falta que entre a su casa o toque al enfermo, basta con que declare la sanidad de palabra. Jesús destaca esto como un ejemplo excepcional de fe.
¿Qué enseña la historia del león y la miel de Sansón?
Que lo que parece un ataque destructor puede convertirse en provisión. Sansón venció al león que lo atacó y, tiempo después, encontró miel dentro de su cuerpo — de ahí la frase “del devorador salió comida”.
¿Por qué pudo David vencer a Goliat cuando todo el ejército de Israel le temía?
Según la prédica, la diferencia estuvo en la perspectiva: Israel miraba el tamaño del gigante, mientras David miraba el tamaño de Dios. Además, David ya había experimentado la ayuda de Dios frente a leones y osos como pastor de ovejas.
¿Por qué dice el pastor que la falta de perdón bloquea los milagros?
Porque, según explica, una persona atada por el rencor no puede desatar nada en la vida de otros ni en la suya propia. Sin perdón, ninguna palabra de fe declarada tiene el efecto esperado.
¿Cuál es el “gigante” más difícil de vencer según este mensaje?
El pastor identifica el perdón como el gigante más grande para muchas personas — más difícil de enfrentar, dice, que pedir que una montaña o una enfermedad se aparten.
Esta es una de las prédicas de archivo del Pastor Modesto Castañeda, fundador de Centro de Fe y Esperanza. Te invitamos a conocer la iglesia que él fundó — planea tu visita — y a descubrir más prédicas de este archivo en cfecali.com.