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Escudriñad las Escrituras

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Nunca ha habido tantas Biblias, tantos sermones ni tanta información cristiana disponible como hoy — y, al mismo tiempo, nunca habíamos tenido tanto desconocimiento de lo que realmente dice la Biblia. El pastor Jhonatan Castañeda abrió una nueva serie explicando por qué, y qué significa de verdad “escudriñar las Escrituras”.

La gran tragedia de esta generación

Nunca ha sido tan fácil tener acceso a la Biblia: en el hotel, en la calle, gratis en el celular. Nunca ha habido tantos sermones disponibles con solo un clic. Y sin embargo, pocas personas han leído el libro de Juan completo este año, aunque muchas se saben versículos sueltos de memoria.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” — Juan 5:39-40

La palabra griega detrás de “escudriñad” es ereunao: investigar cuidadosamente, examinar a profundidad, buscar con diligencia, explorar hasta descubrir lo que está oculto. Eso no se logra en los 30 segundos que toma leer el versículo del día.

Buscar un tesoro, no leer un titular

Pepita de oro en bruto

La misma palabra griega que se usa para “escudriñar” se usa también para buscar un tesoro. Nadie encuentra oro escarbando diez centímetros, ni petróleo cavando en la superficie: hay que excavar, y mientras más profundo, más valioso lo que se encuentra. Así funciona también la palabra de Dios: tiene niveles, y el primero — el más básico de todos — es el contexto.

Un versículo sin contexto es solo un pretexto

Persona leyendo la Biblia en una mesa de madera

El pastor Jhonatan mostró tres pasajes muy citados, y cómo cambian por completo cuando se leen en su contexto real.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” — Jeremías 29:11

Leído solo, suena como una promesa de que todo saldrá bien pronto. Pero el versículo anterior aclara que esa promesa se cumpliría después de setenta años de exilio en Babilonia. Dios no le estaba prometiendo al pueblo lo que querían de inmediato — le estaba prometiendo que caminaría con ellos durante todo el proceso, por largo que fuera.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” — Filipenses 4:13

Leído aislado, parece una promesa de éxito ilimitado. Pero el contexto (versículos 11 y 12) muestra a Pablo hablando de haber aprendido a vivir tanto en abundancia como en escasez. No es una promesa para cumplir caprichos: es la certeza de que Dios sostiene incluso en medio de la necesidad.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” — Apocalipsis 3:20

Este es quizás el más citado como versículo evangelístico. Pero el contexto (versículos 15 al 19) muestra que Jesús le está hablando a la iglesia de Laodicea — tibia, autosuficiente, convencida de que no le falta nada. Jesús no está tocando la puerta de un incrédulo: está tocando la puerta de su propia iglesia, porque la dejaron afuera.

Sabían la Biblia y no reconocieron a Jesús

El pasaje de Juan 5 termina con una ironía dolorosa: los fariseos escudriñaban las Escrituras esperando encontrar en ellas la vida eterna, pero cuando el mismo Mesías que esas Escrituras anunciaban estuvo frente a ellos, no lo reconocieron.

“Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” — Juan 20:31

La advertencia es directa: se puede conocer mucho de la Biblia y aun así no reconocer a Jesús obrando en la propia vida — sobre todo en medio de una prueba, cuando es más fácil pedirle a Dios que quite la dificultad que reconocer que Él está presente en ella.

Jesús camina contigo, incluso en el viaje misionero

Como ejemplo reciente, el pastor Jhonatan contó una experiencia en un viaje misionero junto al pastor Guillermo y la pastora Aurenda: mientras el equipo intentaba, sin éxito, encender una estufa para cocinar, en el piso de arriba alguien hacía rituales con tabaco y afirmó que “había llegado el demonio”. La respuesta del equipo no fue el pánico, sino seguir cocinando con calma, confiando en que el mismo Jesús que calmó la tempestad y resucitó a Lázaro seguía caminando con ellos.

Esa confianza, explicó, solo es posible cuando de verdad se escudriña la palabra: es ahí donde se aprende a reconocer a Jesús en medio de cualquier situación, no solo se memorizan versículos sobre él.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa “escudriñar” las Escrituras según Juan 5:39?

Viene del griego ereunao: investigar cuidadosamente, examinar a profundidad y buscar con diligencia, como quien busca un tesoro escondido — no simplemente leer un versículo aislado o rápido.

¿Por qué el contexto cambia el significado de un versículo?

Porque la Biblia no está escrita en frases sueltas, sino en cartas, narraciones y profecías dirigidas a personas y situaciones concretas. Leer solo una frase, como Jeremías 29:11 o Apocalipsis 3:20, sin ver a quién se le habla y por qué, puede llevar a una interpretación opuesta a la intención original del texto.

¿A quién le habla realmente Apocalipsis 3:20?

A la iglesia de Laodicea, una iglesia tibia que se creía autosuficiente. No es un llamado a los no creyentes, sino la imagen de Jesús tocando la puerta de su propia iglesia porque, en su autosuficiencia, lo dejaron afuera.

Una invitación

Esta semana te invitamos a abrir tu Biblia y leer más allá del versículo aislado — el pasaje completo, el capítulo completo si hace falta. Te esperamos el próximo domingo — planea tu visita — y explora más en cfecali.com.

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