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Cali · Colombia
Sermón ·

La Infalibilidad y la Inerrancia de la Palabra de Dios

Esa madrugada había llovido en Cali. La pastora Idalia Vanegas lo notó al orar a las seis de la mañana, y con esa lluvia construyó la imagen central de este quinto episodio de la serie Revelación e Inspiración: así como el ciclo del agua nunca falla, hay algo más en el universo que tampoco falla — la Palabra de Dios. Con Isaías 55 como punto de partida, la pastora expone las dos columnas que sostienen la confianza del creyente en la Escritura: su infalibilidad y su inerrancia.

La lluvia que no falla

La pastora leyó Isaías 55 completo —apenas trece versículos— y se detuvo en la imagen central del pasaje: “Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía.” (Isaías 55:10-11). El ciclo del agua es un fenómeno natural diseñado por Dios que jamás se detiene — y así como la lluvia no falla en su función, la Palabra de Dios no falla en la suya.

“Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:11)

Infalible: cumple el propósito de Dios

La primera columna es la infalibilidad. La pastora aclaró el término con humildad: “el Papa es infalible”, dice el mundo — pero todos los seres humanos somos falibles, fallamos constantemente. Solo Dios es infalible, y por eso su Palabra también lo es. ¿Qué significa en la práctica? Que cumple el propósito para el cual fue enviada.

Para probarlo, fueron a Juan 20:30-31: “Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” Ese es el propósito de la Escritura — llevar a las personas a creer y recibir vida eterna — y es el único mensaje que lo cumple de manera consistente. La pastora fue honesta sobre sus propios límites: “si yo me subo a un púlpito a exponer mi filosofía, fallaré; pero si en el púlpito predico su Palabra, ustedes no recuerdan lo que dijo la pastora — recuerdan lo que dijo Dios.”

Más certera que un misil

Con una imagen vívida, la pastora comparó la Palabra de Dios con un arma que jamás falla el blanco: un arquero sin entrenamiento puede fallar el tiro, pero cuando Dios habla, la palabra siempre da en el objetivo. Lo ilustró con Génesis 1:3-4: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena.” No solo se hace lo que Dios dice — lo que Dios hace es bueno. Esa certeza es la raíz misma de la palabra “infalible”: del latín infallere, “lo que no falla”.

“La Biblia es más efectiva que un misil lanzado por las potencias mundiales. Las armas pasarán de moda; la Palabra de Dios, no.”

Inerrante: porque Dios no miente

La segunda columna es la inerrancia — que la Biblia no tiene error. La pastora fue a Hebreos 6:18: “Es imposible que Dios mienta.” Si el autor no miente, la Palabra tampoco miente. Y remató con Juan 14:6 y 17:17: Jesús es “el camino, la verdad y la vida”; y en su oración final pide al Padre: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” La clave de la inerrancia, explicó, no está en resolver cada supuesto detalle histórico discutido por los críticos — está en que Dios mismo es la verdad, y su Palabra no puede ser menos que eso.

Un libro que no esconde nada

Uno de los momentos más fuertes del mensaje fue este: la Biblia no maquilla ni siquiera a sus propios protagonistas. La pastora recordó la historia de David, “un hombre conforme al corazón de Dios”, que vio a Betsabé, la mandó traer, la embarazó estando casada, y luego mandó matar a su esposo para encubrirlo. La Escritura no oculta ese pecado — lo cuenta con toda su vergüenza. Lo mismo ocurre con Pedro en Gálatas, confrontado públicamente por Pablo por su hipocresía frente a los gentiles.

“Dios no se interesó en tapar el pecado de David. La Biblia no tiene maquillaje: es la Palabra de Dios.”

Esa honestidad brutal, dijo la pastora, es también evidencia de que la Biblia es confiable: un libro humano habría protegido la imagen de sus héroes. La Escritura, en cambio, expone el pecado para mostrar que solo Dios puede enderezar una vida — como lo hizo con David, y como lo sigue haciendo hoy.

Lo único que nadie podrá borrar

El mensaje cerró con Mateo 24:35: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” La pastora recordó que a lo largo de la historia han quemado rollos, perseguido predicadores, intentado destruir la Biblia de mil maneras — y sigue en pie. Citó también al fariseo Gamaliel en Hechos: “si esta obra es de los hombres, se desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir.” Fotos, publicaciones, tendencias — todo eso pasará. La Palabra de Dios, no.

Preguntas frecuentes sobre este sermón

¿Qué significa que la Biblia es infalible?

Que no falla en cumplir el propósito de Dios: llevar a las personas a creer en Jesucristo y recibir vida eterna (Juan 20:30-31). Así como el ciclo de la lluvia nunca falla en su función, la Palabra de Dios nunca falla en la suya (Isaías 55:10-11).

¿Qué significa que la Biblia es inerrante?

Que no tiene error, porque su autor —Dios— no puede mentir (Hebreos 6:18). Como Dios es la verdad (Juan 14:6) y su palabra es verdad (Juan 17:17), la Biblia no puede contener falsedad.

¿Cuál es la diferencia entre infalibilidad e inerrancia?

La infalibilidad se refiere a que la Biblia cumple con certeza el propósito para el cual Dios la dio — no falla en su efecto. La inerrancia se refiere a que no contiene errores ni mentiras, porque proviene de un Dios que no puede mentir. Son dos columnas complementarias de la confiabilidad de la Escritura.

¿Por qué la Biblia cuenta el pecado de David sin ocultarlo?

Porque la Biblia no maquilla ni protege la imagen de sus propios protagonistas. Al narrar con honestidad el pecado de David con Betsabé, la Escritura muestra que ningún ser humano es perfecto y que solo Dios puede transformar una vida — reforzando su carácter de verdad, no de propaganda religiosa.

¿Qué enseña Mateo 24:35 sobre la permanencia de la Palabra de Dios?

Que “el cielo y la tierra pasarán”, pero las palabras de Jesús no pasarán. A pesar de siglos de persecución e intentos de destruirla, la Biblia permanece — una prueba, según el sermón, de que su origen es divino y no humano.

Escucha el episodio completo arriba, y si esta palabra resonó contigo, te invitamos a visitarnos este domingo.

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